La historia de Marco Siffredi

Marco Siffredi fue la primera persona en descender el monte Everest con una tabla de snowboard bajo sus pies. En el año 2002 intentó repetir la hazaña con una variante más difícil todavía: el Couloir Hornbein. Siete años después, sirva de homenaje esta historia a un snowboarder que persiguió y alcanzó un sueño: descender la montaña más alta del planeta, aunque para ellos pagase con el precio más alto: su vida.

Esta es una historia de snowboard que se aleja de lo habitual, y que desde el primer momento que la leímos supimos que algún día habría que mostraros a los lectores de Canalsnowboard. Aún sabiendo que muchos no sois capaces de ller demasiado en internet, no hemos querido publicar fotos, tan sólo un vídeo homenaje que hemos encontrado en Youtube. Consideramos que la palabra escrita -en este caso- puede llegar a emocionar y transmitir más que cualquier fotografía de snowboard.

Descanse en paz Marco, gracias por hacernos soñar.

Escrito por Trey Cook y originalmente publicado en el  Volume 19 de TransWorld SNOWboarding, Febrero de 2006. Traducido y adaptado por FJ González.

Si alguien quiere hacerse un nombre como big mountain rider (snowboarder o esquiador de alta montaña), debe haber pocos lugares mejores para empezar que Chamonix, Francia. Situado en un valle con el mismo nombre, y 3810 metros por debajo de la cima más alta de Europa occidental -el Mont Blanc- Chamonix es conocido como el lugar de nacimiento del alpinismo. También es conocido como uno de los destinos históricos del esquí, ya que albergó la primera edición de los Juegos Olímpicos de invierno en 1924. Si se combinan ambos mundos da como resultado una tropa de esquiadores que insisten en esquiar más deprisa y con más pendiente de lo que nadie haya hecho antes.
Así, tampoco es demasiado difícil imaginar que en cualquier lugar en el que se junten de los mejores alpinistas del mundo con de los mejores esquiadores del mundo, con el transcurso de los fríos y oscuros inviernos, ambos mundos lleguen a confluir y procrearse…Y a menudo la gente del valle es bendecida con un chaval que está tocado por la magia…

Philippe y Michelle Siffredi celebraron el nacimiento de su cuarto hijo, Marco, el 22 de mayo de 1979. Fue en su infancia en la que las montañas que se veían desde su cuarto comenzaban a ganarse su reputación en el mundo del esquí extremo; pero no extremo como los X-Games, extremos en el sentido de que “si te caes, te matas”.

Como un chaval que crece en Chamonix, Marco no necesitaba leer comics, libros o ver películas para encontrar héroes. En esquís tenía al emblemático Jean-Marc Boivin que ya realizaba impresionantes primeros descensos por líneas con gran pendiente. En snowboard estaba el legendario Bruno Gouvy, que se hizo famoso en 1986 por lanzarse en paracaídas desde un helicóptero para acceder a una aguja casi vertical llamada Petit Dru. Después rápelo hasta que pudo ponerse las fijaciones y comenzar a hacer giros en 250 metros con 50 grados de desnivel, en terreno glaciar y con nada más que el aire alpino por encima de él. Terminó su jornada lanzándose en parapente de vuelta al valle cuando los giros terminaron…

Cuando Gouvy murió en la Aiguille Verte en 1990, dos jóvenes guías de montaña de Chamonix heredaron la corona del snowboard extremo. Jerome Ruby y Dede Rhem lograron los primeros descensos de  algunas de las líneas más “enfermizas” del valle, incluyendo el primer descenso de la cara norte del Aiguille du Triolet.

Marco, inspirado por estos riders, pronto comenzaría a jugar en algunas de las rutas más expuestas e inclinadas del valle. En mayo de 1996, sólo un año después de aprender a “ripar”, Marco logró uno de los descensos claves del valle: el Mallory, en la cara norte del Aiguille du Midi: un descenso de mil metros muy expuesto a rocas y con pasajes de cerca de 55 grados de inclinación. Al final de esa temporada, Marco consiguió el primer descenso en snowboard del Cardones (con 55º grados de pendiente) junto con su amigo Philippe Forte, que moriría más adelante en una avalancha en la zona de Grands Montets de Chamonix.

Marco fue de más a más, adjudicándose más primeros descensos en el valle antes de extender sus horizontes a cimas mayores. Antes de partir hacia el Tocllaraju (6,032 m) en Perú, en el otoño de 1998, con Philippe Forte y el fotógrafo Rene Robert, un amigo de su madre le regalo un pendiente de cruz. El equipo logró llegar a la cima y el posterior descenso fue también exitoso, y desde ese momento la cruz se volvió un amuleto de buena suerte para los futuros retos de Marco.

De vuelta en Chamonix, en junio de 1999 logró el primer descenso en snoboard y segundo nunca hecho de la Nant Blanc de la Aiguille Verte. La Nant Blanc es una línea de mil metros con una media de 55 grados de inclinación con algunas secciones de 60 grados. Nunca nadie la había vuelto a hacer desde el primer descenso épico con esquís de Jean-Marc Boivin en 1989. Las buenas condiciones no se dan muy a menudo en este tipo de líneas, y esta era uno de esas que muchos tipos duros del valle hablaban de catarla, pero que realmente sólo muy pocos serían realmente capaces de hacerlo. Las fotos de Rene Roberts son realmente inspiradoras, y para aquellos pocos para los que Marco era simplemente otro punk del snowboard, el descenso solidifico su lugar entre los mejores snowboarders (e incluso esquiadores) extremos del mundo.

Después del Nant Blanc, Marco continuó yendo más alto. En el otoño de ese mismo año añadió a su curriculum el primer descenso del Dorje Lhakpa, de 6988 metros, en Nepal. Desde la cima tuvo una visión clara de dos de las montañas más altas del mundo: Shishapangma y Everest. La semilla estaba plantada, y al volver al Chamonix Marco contactó con los mejores del negocio: Russell Brice de Himalayan Expeditions, una empresa de guías comerciales especializada en expediciones totalmente equipadas a picos de ocho mil metros.

Brice sabiamente aconsejó al joven snowboarder que intentase otros picos de ocho mil metros (ocho de los catorce del mundo están en Nepal) antes de intentar el Everest, para así comprobar la adaptación de su cuerpo a la altura extrema, y los dos empezaron a hacer planes para acometer la conquista de otro gigante del Himalaya: el Cho Oyu. Pero primero, Marco volvió a sudamérica en junio del 2000 para ascender el Huayna Potosi, una montaña de 6088 metros en Bolivia.

Ese mismo otoño, Marco hizo cima en el sexto pico más alto de la Tierra: concretamente en los 8201 metros del Cho Oyu. Marco estaba listo para el Everest.

Everest, primera parte.
En la primavera del 2001, Marco partió con el equipo de Himalayan Expeditions hacia el Everest. Unos cuantos días por delante marchaba el Dr. Stefan Gatt de Austria, un experimentado snowboarder y alpinista que ya había descendido con éxito el Cho Oyu en snowboard. A pesar de que Gatt había escogido escalar sin la asistencia de sherpas ni la ayuda de oxígeno (lo que hacía el intento de cima infinitamente más difícil), los dos riders compartían el mismo objetivo, y sería una especie de carrera para ver quien de los dos lograba ser el primero en lograr el primer descenso en snowboard del Everest.

El deseo de Marco era hacer cima y descender por el Couloir Hornbein, pero cuando llegaron a la montaña, no había apenas nieve en él debido a los fuertes vientos. Siendo primavera Marco tenía más posibilidades de hacer cima dadas las condiciones de la nieve en esa época, pero esas mismas condiciones hicieron que le resultara imposible acometer su plan inicial. En plena ascensión, Marco se dio cuenta de que sin embargo sí que había suficiente nieve para descender por el Plan B: el Couloir Norton.

Marco hizo cima en la montaña más alta del planeta el 23 de mayo, el día después de su 22 cumpleaños. Se puso la tabla y comenzó a descender pasando junto a hileras de escaladores exhaustos. No demasiado lejos de la cima su fijación se rompió por el frío extremo, pero afortunadamente uno de los sherpas fue capaz de arreglarla con cables, y Marco se metió de lleno en el couloir, "ripando" 1800 metros de desnivel por salvajes pendientes de 40 y 45 grados. Se detuvo en el North Col para descansar durante una hora antes de terminar los últimos mil metros, y llegó al Campo Base Avanzado en menos de cuatro horas de haber dejado la cima. De vuelta en el Campo Base, el equipo ya estaba con el teléfono por satélite y fue cuestión de minutos antes de que la increíble noticia se expandiese por cada rincón del universo del snowboard.

A pesar de que Gatt había hecho cima menos de 24 horas antes que Marco, el austriaco tuvo que quitarse su tabla y bajar 100 metros del terreno con más pendiente con técnicas de alpinismo. Así, gracias a haber realizado todo el descenso en snowboard -desde la cima hasta el Campo Base Avanzado- el histórico descenso de Marco ha sido registrado como el primero en snowboard de la montaña más alta del mundo.

Nunca digas “la última bajada”
El Shishpangma, otro gigante del Himalaya, era la siguiente parada de Marco en su camino al descenso del Couloir Hornbein, la veradera cara norte del Everest y su objetivo final. Hizo cima en el Shishpangma -la segunda montaña más alta del planeta- en el otoño del 2001; esta vez sin su snowboard debido a los fuertes vientos.

Marco y su amigo sherpa Phurba, junto con Russell Brice y el sherpa Loppasang Temba, pasan el siguiente verano en Chamonix. Fue en ese tiempo cuando se planeó el segundo intento de descender el Everest. Los peligros, la logística y los fondos hubiesen retrasado y/o cancelado a cualquier otro equipo, pero Marco no se iba a echar atrás.

Jueves, 8 de agosto de 2002
Marco deja Chamonix, y olvida la cruz de la buena suerte que siempre ha llevado consigo en el pasado. Llega a Katmandú y se aloja en el Hotel Tibet, donde ha quedado con Phurba, Pa Nuru, y Da Tenzing, tres sherpas que jugarán un papel esencial en lograr que Marco y su equipación lleguen a la cima del Everest de nuevo.

Sábado, 10 de agosto de 2002
El equipo deja Katmandú y se dirige hacia el norte dirección Tibet. Como parte de la aclimatación de Marco, pasará una noche en Kodarii, en la frontera entre Tibet y Nepal, un pueblo en medio de la nada que parece existir únicamente como parada y fonda de caminantes y alpinistas si no fuese por los enormes edificios construidos por el gobierno chino. El grupo adquiere sus últimos enseres en el siguiente gran pueblo en el camino, Tingri, antes de dar el beso de despedida a la llamada civilización.

Miércoles, 14 de agosto de 2002
Una semana después de haber dejado Chamonix, Marco está metiéndose en el jeep que le llevará ya al campo base a cinco mil metros. La mañana siguiente, los sherpas organizan una "puja", una costumbre budista en la que se ofrece comida, bebida, incienso y plegarias a las deidades a cambio de una expedición segura. En cuanto termina la ceremonia, las nubes se aclaran y los ánimos del equipo se renuevan con la primera visión del monta Everest. Marco estudia la cara norte con un telescopio y es feliz de encontrarla llena de nieve, de hecho tanta que puede apreciar purgas en toda la pala. El Hornbein tiene buena pinta, pero hace falta que el manto de nieve se estabilice. El equipo necesita unos días para aclimatarse, y Marco mata el tiempo con una misión de reconocimiento a la base de la cara norte.

Martes, 20 de agosto de 2002
Los equipos de  yaks llegan al Campo Base, y la equitación es cargada en sus lomos para la travesía hasta el Campo Base avanzado.

Jueves, 22 de agosto de 2002
El equipo llega al Campo Base avanzado a los pies de la cima norte. La anterior expedición de Marco fue en primavera, antes de los monzones. Es en esa época -en la que hay menos nieve en la montaña- en la que se realizan la mayoría de ascensiones. Pero el 99,9% de los alpinistas que acuden al Everest no lo hacen además con una tabla de snowboard…  Marco esta vez ha acudido en otoño, después de los monzones, para aprovechar mayores espesores de nieve. Cuando llega de nuevo al Campo Base avanzado, apenas reconoce el mismo lugar en el que estuvo dos años antes en primavera, en el que parecía un campamento masificado.

Viernes, 23 de agosto de 2002
Han caído treinta centímetros de nieve fresca durante la noche. Fichando la montaña, Marco describe la cara norte como “un festival de avalanchas”. El tiempo se estabiliza en un patrón de buen tiempo durante el día, seguido de nevadas durante la tarde-noche. Las avalanchas arrasan la cara norte a diario, y la parte baja de la ruta parece estar helada.
Yann Giezendanner es el meteorólogo de confianza de Marco en Chamonix. Escaladores, esquiadores, alpinistas y snowboarders han confiado el éxito de sus expediciones a los expertos consejos de Yann durante muchos años. La radio está funcionando mal, así que usando un teléfono por satélite Marco se comunica a diario no solamente con Yann, sino que también con su novia Stephane y con sus padres y amigos. Sin nadie más que ellos en la montaña, la soledad y el aburrimiento se empiezan a instalar. Al final de la expedición la factura de teléfono será de dos mil dólares.

En los días siguientes, los sherpas comienzan a arreglar cuerdas y a llevar equipación al Campo 1, escalando cada vez  más cerca de la zona de la muerte sobre 8000 metros. Incluso a 6000 metros, Marco sufre frecuentes dolores de cabeza. A esa altura, cada gesto básico como ponerse las botas, comer o dormir es molesto, cansino e incluso doloroso. Desde aquí, lo único que se puede encontrar en adelante es más sufrimiento.

Miércoles, 28 de agosto de 2002
El equipo realiza una ruta preliminar hasta la Collado Norte y vivaquean. Por la noche llega una tormenta in descienden  al día siguiente con mal tiempo. Marco en un momento dadoo se ata las fijaciones y ripa cerca de las cuerdas mientras sus sherpas le graban en vídeo.

Sábado, 31 de agosto de 2002
Marco y los sherpas vuelven al Collado Norte y al día siguiense te arrastran por nieves profundas hasta el Campo 2 a 7500 metros.

Lunes, 2 de septiembre de 2002
El equipo se despierta con nieve cayendo del cielo. Con el deseo de que se abra un claro en el cielo, los sherpas se echan al hombro sus enormes mochilas y dan un empujón para lograr alcanzar el Campo 3. A medida que ascienden hay menos nieve, pero el mal tiempo les fuerza a dejar el equipo a 7700 metros y volverse. En la llamada diaría a Yann, se entera de que las previsiones son de una mejoría en el  tiempo, y Marco considera sus planes iniciales para conseguir la cima. Así, decide mandar a los sherpas a establecer el Campo 3 a 8300 metros y volver.

Miércoles, 4 de septiembre de 2002
Yann anuncia que se aproxima una ventana de buen tiempo para el domingo 8 de septiembre, precedida de nevadas en los días anteriores. Así pues, el domingo será el día de acometer la ascensión a la cima. Marco controla difícilmente la excitación, y le cuenta a la cámara que “lo más duro está todavía por llegar, pequeño. No estés tan feliz todavía.”

En algún punto por debajo de ellos, Olivier Besson, un guía de montaña de Megeve (cerca de Chamonix) se da prisa por alcanzar a Marco. Purba Sherpa le urge a Marco a esperar por Olivier, que trae una radio reparada que puede servir de nexo de comunicación entre Marco y los sherpas al descender, así como con el valle por debajo de ellos. Pero en la alta montaña, cuando se presenta una oportunidad hay que cogerla, y Marco está convencido de que es el día-

Viernes, 6 de septiembre de 2002
Comienza el esfuerzo por hacer cima. Marco deja el Campo 2 y llega hasta los 7900 metros mientras los sherpas continúan hasta los 8300 para establecer el Campo de Altura. El cielo está totalmente despejado y el sol golpea fuerte. Marco está en manga corta a casi 8000 metros mientras hace las llamadas de teléfono. A pesar de que les cuenta a sus amigos sus verdaderos progresos, a sus padres les cuenta que sigue en el Campo base Avanzado. Marco no quiere causarles más angustia por el hecho de estar a una altura en la que el cuerpo y la cabeza se deterioran rápidamente, y prefiere ya contárselo cuando esté sano y salvo de vuelta en el Campo Base.

Sábado, 7 de septiembre de 2002
Marco alcanza el Campo 3, entrando oficialmente en la “Zona de la Muerte”. Sobre los 8000 metros el cuerpo humano es incapaz de regenerarse, cada movimiento del cuerpo -por pequeño que sea- es una tarea de gran dificultad, y la cabeza funciona como la de un niño pequeño que casi no ha aprendido a hablar. La altura está empezando a cobrarse su peaje en Marco, que se empieza a sentir cansado, muy cansado. Llama a Yann a Chamonix para conocer el pronóstico del tiempo: despejado el sábado por la noche y el domingo, algunas nubes y posibilidad de nevadas pero por debajo de los 8000. Yann le dice a Marco que no permanezca demasiado tiempo, ya que el viento soplará fuerte por la tarde, y a partir del domingo el pronóstico es inestable…
-“No tendrás muchas oportunidades
-“Ok, merci, Adieu Yann
-“Hablamos mañana Marco, llámame cuando estés abajo
-“Ok, adieu Yann, adieu
La conversación puede parecer normal, pero si sabéis francés sabréis que “Au revoir” es el la forma de despedida típica entre amigos en Francia, no “Adieu”, que se usa sólo cuando no se espera volver a ver a la otra persona… Por ello Yann se sorprende, ya que el “adieu” de Marco no le ha sonado para nada a un “nos vemos más tarde”.

Las baterías del teléfono por satélite de Marco se están gastando cuando hace la siguiente llamada a su amigo y compañero de snowboard Bertrand Déla Pierre: “Bertrand, estoy tan cerca del Hornbein que casi puedo tocarlo. Está aquí mismo. La nieve está genial, me siento fuerte.” Contrariamente a Yann, a Bertrand le da la sensación de que Marco está fuerte y confiado.
Un poco después, las baterías del teléfono se gastan. Marco y los sherpas están ahora sí, completamente sólos en uno de los ambientes más hostiles del planeta tierra.

Domingo, 8 de septiembre de 2002.
El día de cima iba a ser una jornada larga acompañada de un extraordinario esfuerzo. A la 01:30 de la mañana el equipo deja el Campo 3, y los sherpas comienzan con el inimaginable desafío de abrir huella a través de nieve virgen a la altura del pecho a 8000 metros. A las 14:10, después de doce horas y media en la “zona de la muerte”, el equipo alcanza los 8848 metros, el punto más alto del planeta, la cima del Chomolungma, La Diosa Madre, el Monte Everest. La ascensión le ha llevado a Marco tres veces más de tiempo de la que logró en la primavera de 2001.
La euforia se desata. Purba Sherpa es el primero en alcanzar la cima, y cuando Marco llega Phurba le sonríe y le pregunta
¿Dónde estamos?
En la cima, pero cansado”, responde Marco.
Phurba hace un pequeño baile “Cima, cima, cima
Cansado, muy cansado. Demasiada nieve y demasiada ascensión”, dice Marco, claramente sin compartir la alegría del sherpa…

Para aquellos que no están cerca de morir, alcanzar la cima de la montaña más alta el mundo es un momento de euforia inigualable. Es el logro de toda una vida, el cumplimiento de un magnífico sueño. Pero para Marco el sueño acaba de comenzar, y la cima no es más que un paso previo a su objetivo final: 3000 metros de primeras huellas en el Hornbein todavía quedan por delante suyo. En ese momento las nubes comienzan a formarse por debajo de él. Los sherpas son conscientes de las condiciones, así como que de es ya una hora tardía. Apremían a Marco para que no descienda, pero todo por lo que Marco ha trabajado en el último año y medio conducía a este momento, y puede no volver a tener la oportunidad nunca más. A las 15:00 horas, Marco reemplaza la botella vacía de oxígeno de su mochila con una nueva y se pone las fijaciones. Phurba Sherpa le ayuda con la mochila, que además del oxígeno lleva material de escalada y una botella de tres litros de agua. Teniendo en cuenta que va a realizar uno de los descensos más peligrosos de la historia, la mochila contiene bien poco, aunque debería ser suficiente en caso de que todo vaya acorde a los planes.
Ten cuidado, Marco” le dice Phurba.
Ok Phurba, te veo mañana.”

Marco se lanza a “ripar” las palas de nieve más altas del mundo, hace un par de giros y se detiene a esperar que le alcancen los sherpas. Respira difícilmente, agotado por el titánico esfuerzo de hacer giros con una mochila cargada a 8000 metros, después de más de doce horas de escalada y ascensión.

Cuando se acercan les deja pasar, les avisa para que vigilen su cuerda, y después desciende hacia la izquierda, hacia el Couloir Hornbein. Las nubes ya se confunden con él, y a las 15:15, sus amigos sherpas ven a Marco fundirse con la luz de la montaña, de la imaginación y de la memoria.

Los sherpas no malgastan tiempo en el descenso desde la cima. Mientras están empaquetando el equipo del Campo 3, miran hacia el North Col, a 1300 metros de ellos, y se sorprenden de ver lo que parece una persona de pie, que luego se desliza silenciosamente en la montaña. Pero ¿cómo puede ser? Los muy experimentados sherpas están 100% seguros de que no hay nadie más en la montaña que ellos, y a la vez todos están seguros de haber visto la aparición. Momentos de extrañeza y dudas… Cuando algo más tarde llegan al North Col, al lugar en el que vieron la figura humana, no hay huellas de snowboard. Es el momento en el que son conscientes de que Marco está muerto.

Alrededor de un mes después se preparó una ceremonia en memoria de Marco en el Campo Base del Everest. Allí estaba la familia de Marco, junto con su novia Stephanie, su buen amigo Simon Favier, Rene Robert, Russel Brice, Ludo Collet y un extraordinario número de sherpas. El rito fue muy emotivo, con las nubes colgando bajas y reflejando destellos sobre los asistentes. Pero en el momento en el que los cánticos budistas comenzaron a diluirse, las nubes se levantaron de repente y, de una forma totalmente clara se pudieron ver un mes después las huellas de Marco en la cima, unos tres mil metros por encima de ellos.

[youtube id=bd3_b8raTEM]

El cuerpo de Marco nunca ha sido recuperado, y ninguna huella suya ha sido nunca encontrada más allá de las iniciales huellas descendiendo desde la cima. Sin ningún tipo de pistas, es difícil suponer qué pudo pasar. Una posibilidad es que pudo hacer la travesía a lo largo de la parte alta de la Cara Norte hasta el couloir en el que una avalancha pudo haberle devorado y depositado en la parte baja de la montaña. Otra teoría es que en un momento del descenso perdió el apoyo de un canto y cayó rodando por la kilométrica caída hasta la base de la montaña. Sea como sea, hay otras personas como Shooty, la hermana pequeña de Marco, que creen con certeza que Marco está todavía vivo en algún lugar del Tibet, viviendo con pastores de yaks y escalando picos sin explorar, descendiendo nuevas líneas, siempre en la búsqueda del Santo Grial del último descenso.

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Latest comments
  • una pasada si ya sólo el hecho de hacer cima en el Everest es digno de superhombres bajarlo después en snowboard me parece sencillamente acojonante. La historia es realmente emotiva. GRACIAS

  • es una pasada ALUCINANTE 🙂

  • :eek :eek :eek :eek :eek :eek :eek :eek :eek :eek :eek :eek :eek :eek

  • menudo JABATO

  • muy muy bueno

  • lástima el final tan trágico, gracias

  • una historia realmente heroica, si es verdad que sigue estando vivo, espero que lo eencuentren pronto. :sigh

  • :cry :cry :cry

    creo que todo aquel que este relacionado con este mundo dberia conocer su historia…

    Ojala algun dia lo encuentren, y poder aclarar un poco mas su final.

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