enero 2009

Las fuertes rachas de viento que azotaban el Pirineo una hora antes de que diera inicio el Atomic Night Fever hacían peligrar la celebración de la quinta edición del evento. Pero, como por arte de magia, y quizás ayudado por la bondad de los dioses, estas fuertes rachas de viento fueron poco a poco cesando en su empeño hasta desaparecer por completo, y servir en bandeja un excelente panorama para que una nueva edición del Atomic Night Fever diera inicio.

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