Los Alpes suizos con acento español

Redacción 9 febrero, 2016 0
Los Alpes suizos con acento español

Cuando nunca se ha estado en algún lugar concreto, la mente se lo imagina como lo ha leído o escuchado. Luego, por lo general, la expectativa generada es superior a la imagen que se ve delante. Las excepciones suponen un shock —positivo— que quedan grabadas, y ver Saas-Fee en Suiza por primera vez es una de ellas. En la cabeza uno tiene esa fotografía preconcebida con la etiqueta de Alpes suizos, una imagen que se traslada a la realidad sin alteración. Saas-Fee es exactamente eso.

Esta villa del cantón de Valais es un lugar de casas bajas donde los coches tienen prohibido el acceso, las calles empedradas van a dar al principio o final de las pistas y donde el sonido más repetido es el clap-clap de las botas de esquí, errantes en cuanto se usan para caminar.

Respecto al ambiente, se recomienda no caer en la tentación de inspirar de golpe llenando los pulmones. Comprobará que el aire es puro, pero también gélido; este olor se intercala con un aroma gastronómico que nace de las chimeneas de hoteles y restaurantes que, por sus fachadas, se ve que tienen un gran romance con la madera. El atrezzo de fondo son incontables cumbres que arropan una principal: el glaciar Fee, la joya de un enclave al que no le falta, como buen destino europeo, su sobrenombre: la perla de los Alpes.

De todas partes a Saas-Fee

La viveza de esta localidad le da gran variedad de acentos. Suizos autóctonos haberlos, puede que los haya, pero la música es griega, polaca, francesa, americana… Se llega a dar el caso de conocer a un monitor de esquí de nombre Stefano Carlin y descubrir que es de la sierra de Madrid. Todos los pasaportes que se aglutinan aquí comparten una misma característica genética: un antifaz blanquecino sobre el rostro moreno.

Hasta Saas-Fee llegan tantoaficionados a la nieve en familia o con amigos, comoprofesionales del deporte blanco, porque aunque la técnica de la cuña o del paralelo es la misma en Suiza o en un pueblo pesquero, aquí el monitor de esquí tiene la misma autoridad que la que disfrutaban maestros, boticarios y policías en la España profunda. La calidad de vida que gozan los profesionales les hace volver o, como les ha pasado a muchos, instalarse de forma permanente.

Una de las escuelas más valoradas de la zona es Ski Zenit, fundada por dos profesionales españoles: el propio Stefano Carlin y David Prades. En sólo tres años han conseguido una cartera de clientes fieles, que repiten cada año gracias a «la personalización y compromiso», asegura Prades, el primer español en lograr el título de profesor diplomado al más alto nivel en Suiza, Carlin fue el segundo.

Dos pioneros que también innovan en su concepto de escuela, creando un seguimiento constante durante toda la estancia del cliente, no sólo durante las horas de deporte, y dando cobertura a sus deseos, desde practicar heli-esquí a fuera pista o telemark.

Y si se quiere ampliar horizonte alpino, han creado un ski safaripara cambiar cada día de estación y poder esquiar, por ejemplo, en Zermatt, a poca distancia, que es uno de los nombres más comunes para cualquier esquiador. Con el Matterhorn de fondo, Zermatt es esquiable durante todo el año y, al igual que Saas-Fee, sólo permite el tráfico de vehículos eléctricos.

Los Alpes suizos abundan en subparaísos y sus caminos son escrutables, aunque mejor con profesionales que te guíen. Hay un pequeño triunfo al descubrir que se ha empezado la jornada esquiando en Suiza y que, de repente, se encuentra en Italia. Pero la mayor satisfacción es comprobar que, por una vez, la imagen de un lugar responde, con fidelidad, a lo que uno espera.

http://www.ocholeguas.com/2016/01/27/europa/1453892472.html

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