Heliboarding: volando hacia un sueño

Redacción 23 marzo, 2011 0

Una de las experiencias que todo snowboarder debería realizar una vez en la vida es el heliboarding. ¿La razón? Simple: Miles de metros de desnivel con la mejor calidad de nieve que uno pueda imaginar, y además en el mejor marco posible: la montaña pura y dura, alejados de las estaciones, los remontes, las pistas y el resto de esquiadores y surferos. Es intenso, emocionante, explosivo, placentero… Cuidado ¡que engancha!

Desde la primera ocasión que nos calzamos una tabla de snowboard vamos poco a poco avanzando técnicamente, y a la progresión técnica le acompaña una progresión en el tipo de pista y el grado de dificultad que buscamos poder descender deslizándonos. Empezamos por las pistas verdes, seguimos por las azules, rojas, negras… El siguiente paso es poco a poco atrevernos con los denominados “lado-pistas”, aprovechando la nieve sin pisar que dejan las máquinas en los laterales de las pistas, y quizás poco a poco lleguemos a enlazar pistas por diagonales o trazados sin balizar ni señalizar. Poco a poco se progresa del snowboard alpino a la modalidad denominada freeride, que se practica fuera de las pistas y en nieve sin tratar, preferiblemente nieve polvo o powder (si hay suerte).  No todo el mundo siente la “llamada de los salvaje”, es más, un gran porcentaje de riders nunca sentirán la necesidad de salirse de las pistas, pero aquellos que la sienten, poco a poco irán intentando aproximarse a nuevas zonas vírgenes.


FOTO: TLH / RandyLincks_com

Similarmente, se podría hacer una analogía en la progresión técnica y el tipo de remonte mecánico que se utiliza: las cintas correderas para iniciación, luego telesillas, las cada vez menos usuales perchas, telecabinas… Pero llegado el punto en el que buscamos rutas y descensos vírgenes, poco a poco se irá haciendo patente la necesidad de caminar.

En muchas estaciones de España, Europa y del mundo existen los denominados itinerarios, que son descensos por zonas no pisadas pero sí balizadas, es decir, en todo momento el snowboarder sabe por dónde va, pero la nieve que encontrará será la propia de la montaña. Son zonas más seguras que los fuera pistas puros y duros ya que las estaciones, si las indican en el mapa, tienen una mínima responsabilidad de mantenimiento y vigilancia.


FOTO: Nelsón Domínguez / Gaiur

Pero la progresión puede continuar, y podemos seguir sintiendo la necesidad de ir más allá. Y es aquí donde entramos en el denominado snowboard de montaña, en el que el medio usual y lógico de aproximación es el splitboard o las raquetas. Es decir, llegar a las cimas o puntos de inicio de descenso por nuestros propios pies. A pesar de ser una disciplina fascinante, es necesario que el que la practica sea capaz de disfrutar tanto de la subida como del descenso. El único “problema” es el peaje que se paga: precisamente el desgaste físico. Para toda la gente que no puede o no quiere tener que ganarse el descenso fuera de pistas con el sudor de su cuerpo hay varias opciones.

Hay ciertas estaciones en el mundo enfocadas a la práctica del freeride. Estaciones en las que un número mínimo de remontes dan paso a descensos y zonas de freeride que cada esquiador puede escoger. Algunos ejemplos son Tavascán en España, La Grave en Francia o Kicking Horse en Canadá. Otra opción son los denominados Snowcats, o máquinas pisanieves adaptadas para transportar pasajeros a zonas fuera de pista. Algunas estaciones que ofrecen el servicio –entre otras muchas- son Grandvalira en Andorra o Las Leñas en Argentina. Y llegados a este punto… ¿alguna opción más? Sí, la mejor y, como no, también la más cara: el helicóptero.


FOTO: FJ González

Los helicópteros son uno de los medios de transporte más apropiados para desplazamientos en montaña. No en vano son el transporte utilizado por los cuerpos de seguridad y rescate de montaña en todo el mundo. Su maniobrabilidad y capacidad para aterrizar en reducidos espacios hacen de él la herramienta perfecta además para labores de transporte, tanto de pasajeros como de mercancías. Y es aquí donde, en una de las Mecas del esquí freeride, Canadá, comienzan a utilizar a mediados de los años sesenta el helicóptero como medio de transporte de esquiadores a las cimas de algunas de las muchas cimas que abundan en su geografía, sobre todo en las Rocosas Canadienses. La práctica, extendida ya por todo el mundo, enseguida adquiere una gran popularidad, sobre todo entre los pocos no profesionales que pueden permitírselo.

Sin embargo, hoy en día el Heliboarding es una práctica que puede ser asumida por personas con menor poder adquisitivo. Sin ser una práctica barata, por menos de 200 euros se pueden realizar bautismos de vuelo que, aunque sólo supongan un descenso, pueden ser más intensos que una jornada entera en las pistas de una estación de esquí. El nivel necesario es bastante relativo, ya que se pueden acceder a zonas más o menos difíciles, y la compañía constante de un guía –al que evidentemente hay que obedecer en todo momento- ayuda a que la experiencia sea segura. Aún así un nivel medio-alto de esquí o snowboard, unido a una decente forma física se hacen indispensables.

Javi Barro es guía de heliboarding en el Valle de Arán, al respecto opina “la gente que contrata un servicio de heli tiene un mínimo de experiencia en deslizar fuera de pistas y un nivel medio alto en la modalidad que practican. Los guías eligen el terreno adecuado al nivel del grupo, en snowboard con un poco de progresión enseguida se puede disfrutar del heliriding gracias a la facilidad para adaptarse a nieves profundas”. Además, toda compañía o agencia de Heliboarding siempre lleva a cabo todas las medidas de seguridad  y toma todas las precauciones para que la jornada sea segura. “Como guía lo que tengo en cuenta antes de despegar son las condiciones del manto nivoso,  así como la calidad como la seguridad en el área donde vamos a realizar las bajadas. Días antes se hace un seguimiento de la meteorología, boletines de aludes e información de primera mano saliendo a la montaña y comprobando realmente como está. Conocer al grupo es muy importante, su nivel técnico, que pretensiones tienen, o que tipo de terreno buscan. Asesoro al grupo sobre manejo del ARVA, sonda y pala, el protocolo de seguridad para subir y bajar del helicóptero, además de qué y cómo hacer en caso de provocar un alud. El material que usamos tiene que estar en condiciones más que optimas, tablas bien enceradas, fijaciones revisadas, ARVAS y radio con bateria, gafas o pantallas de recambio…” declara Javi Barro al respecto.

A la hora de descender es muy importante seguir todas las indicaciones del guía, que en todo momento es el primero en descender y el que marca los turnos y la forma y lugares por donde se puede y se debe hacer. Si la sesión es de más de un vuelo, hay que saber dosificar la energía, ya que la intensa actividad física en nieves vírgenes unida a la inevitable descarga de adrenalina puede hacer que la jornada sea más cansina que un día entero esquiando sin parar en pistas.

Otro factor a tener en cuenta cuando se contrata un servicio de Heliboarding, es que las condiciones meteorológicas sean adecuadas: demasiada nieve, mala visibilidad o viento pueden frustrar los vuelos, aunque todas las compañías tienen políticas de devolución de dinero, en función normalmente del número de horas que se deje de disfrutar del uso del helicóptero, o del número de metros de desnivel contratado que se hayan dejado de surfear.


FOTO: Swissskisafari.com

Por último, recordar que la práctica del heliboarding requiere un compromiso con la montaña que tanto guías como clientes deben asumir. No en vano en algunas zonas e incluso países como Francia, Alemania o Austria, el Heliboarding está prohibido por razones de protección del medio ambiente.

Y ahora os preguntaréis… ¿dónde? Estad atentos porque en breve os colgaremos la guía mundial de heliboarding.

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