Big Air en Barcelona

Redacción 12 enero, 2011 0

El Big Air Barcelona marcará el espectacular inicio de unos Mundiales que en seguida se trasladarán a La Molina para la disputa del resto del programa competitivo. Como ocurrió el noviembre de 2009, cuando se instaló en el Estadi Olímpic de Montjuïc con ocasión de una prueba de la Copa del Mundo, la enorme estructura de la rampa supondrá un elemento visual que no dejará indiferentes a quienes asistan en directo a la prueba, en la que los mejores especialistas del orbe ofrecerán una serie de trucos y transiciones durante los brutales saltos que realizaran en el kicker (rampa) del Sant Jordi.


 
Las dimensiones de la rampa son espectaculares. Más aún cuando, como es el caso, se levanta en un pabellón y no al aire libre. Para montar esta estructura espectacular de 31 metros de altura, 20 de ancho y 92 metros de largo (zona de frenada incluida) se necesitará a 25 montadores durante seis días. Deberán trabajar con 200 toneladas de material, de las cuales 40 servirán de lastre para la estabilización del trampolín. Ello se debe a que ha de tenerse en cuenta un factor de seguridad grande en la sostenibilidad del sistema. No en vano, además de esas 200 toneladas de material habrá que añadir otras tantas de nieve producida. En total, pues, 400.
 
Además de los desafíos estáticos que supone la elevación de la enorme estructura de acero (la inclinación máxima será de 45 grados), otro reto importante es el de la logística, ya que 25 enormes camiones de carga deben transportar todo el material por el centro de la ciudad hasta llegar a Montjuïc. La rampa está siendo construida por la filial española de la empresa alemana Nussli, proveedor número uno a nivel mundial de estructuras efímeras para eventos deportivos.
 
Las obras de construcción de la rampa empezaron el pasado día 5 de enero y concluirán ocho días después, el viernes 14, justo para que los deportistas empiecen a entrenarse sobre ella. El sábado 15 se celebrará la competición y al día siguiente ya darán comienzo las labores de desmontaje, que se prolongarán durante siete jornadas. Es decir, que para un gran día excepcional, el de la competición, se habrán empleado al menos dos semanas de trabajo. Sin lugar a dudas, el espectáculo recompensará el esfuerzo.

Deja una respuesta »